Cálida realidad,
derritiendo mis
(frías)
teorías...
Bebes mi paz,
hasta embriagarte.
Y con ese veneno
en tus ojos
me hipnotizas lentamente
hasta llevarme
(con tus manos)
suavemente,
me destejes,
me desarmas,
y me dejas...
En el silencio.
Sola con mis teorías,
destruídas,
y mi paz, diluída,
y mi piel, encendida.
El pasaje de vuelta,
fue el pasaje de ida...
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