jueves, 15 de octubre de 2015

Kodo Sawaki contaba que el Shodoka explica que los pequeños conejos no juegan en el camino. ¿por qué?. Porque por ahí pasan los elefantes.
Unos intentan con el ala del amor, otros con el ala de la libertad... pero se necesitan las dos para volar.
"Pero hace más de un año que no respiras y sospecho que estás muerto. Si no respondes, iré al cementerio y me detendré ante cualquier tumba para brindar por nosotros con un trago de ron. Y nunca más volveré a escribir para que me leas."
Cálida realidad,
derritiendo mis
(frías)
teorías...
Bebes mi paz,
hasta embriagarte.
Y con ese veneno
en tus ojos
me hipnotizas lentamente
hasta llevarme
(con tus manos)
suavemente,
me destejes,
me desarmas,
y me dejas...
En el silencio.
Sola con mis teorías,
destruídas,
y mi paz, diluída,
y mi piel, encendida.
El pasaje de vuelta,
fue el pasaje de ida...
"Hay en tí una quietud y un santuario al que te puedes retirar en cualquier momento, y ser tú mismo."
Hay un camino entre voz y presencia por donde fluye información.
En el silencio disciplinado, se abre...
En la charla errante, se cierra.